Independientemente de que David Cameron se plantease un referéndum equivocado, porque el anterior órdago había sido óptimo en Escocia hacía apenas dos años y era perfecto para cargarse a los euroescépticos, está claro que le salió el tiro por la culata. Cameron tuvo que dimitir, y estaba claro que quien llevase a la nación en el camino hacia su independencia (así se ve en Inglaterra) iba a ser un cadáver político antes o después, y el partido Conservador pasó el marrón a quien se dispuso a comérselo; Theresa May… Ministra de Interior del saliente gabinete de Cameron. El pueblo inglés votó y tomó una decisión, que como no conviene ni a los políticos (¿no eran los representantes de los ciudadanos?) ni a las empresas, hay que obstaculizar sea como sea … y comienza el espectáculo. Ciertamente todas las cadenas de televisión británicas dedican gran parte de su emisión a los debates en la Cámara de los Comunes. Y resulta realmente curioso ver el esfuerzo hecho por una intérprete ...