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Una gran película ... by Ana Isabel Garmendia Goicoechea


E la nave va es una película realizada en 1983 por Federico Fellini sobre el mundo de la ópera y las luchas de poder a principios de siglo XX. Es una verdadera joya que deberían poder ver tranquilamente …
Fellini recrea el ambiente de un barco en el que se reúnen un grupo de personalidades de la alta sociedad europea para llevar las cenizas de una célebre diva de la ópera, evocando a María Callas, y esparcirlas en el Mar Egeo. Algunos de los tripulantes son músicos cercanos a la famosa fallecida, hay familiares, miembros de la realeza, pero ante todo otras cantantes de ópera, las rivales de La Callas, como una insigne soprano, que obviamente la admira y detesta al mismo tiempo, además de sus colegas tenores, críticos, mezzosopranos, barítonos y directores.
La escena de las calderas es la más famosa de esta película. Los cantantes visitan la sala de máquinas de la nave y a pedido de los maquinistas se sucede un improvisado torneo vocal que delata las rivalidades y envidias entre los artistas en un excepcional estudio psicológico (típico de Fellini)​.
Otra escena inolvidable es el Momento Musical número 3 de Schubert interpretado en la cocina con copas de agua. Es un” momento” que quedará para siempre.
Esta cinta es una magnífica sátira de las muchas excentricidades de una prima dona, «La Tetua» (alegoría a la soprano griega María Callas), famosa por sus rivalidades y condiciones vocales e histriónicas. Uno de los personajes interesante es el de un fanático admirador que sólo vive para contemplar su figura y escuchar su voz.
En un segundo plano de la maravillosa vida de a bordo, el barco esconde detalles que un día salen al descubierto. El viaje cambia cuando comienza la Primera Guerra Mundial. Familias de serbios que se habían arrojado al mar son rescatados por el capitán. Los primeros resultados de la guerra los llevaron a una situación que hoy en día es una plena actualidad.
Esta cinta culmina con el hundimiento de la nave (la sociedad misma se ahoga) mientras los pasajeros huyen en botes salvavidas con la música de fondo del coro de "la fuerza del destino", de Verdi.
Una película que, vista 36 años más tarde, nos muestra muchas de las miserias de nuestro mundo desde una perspectiva muy particular, la de Federico Fellini, que dijo:
“No hay un final. No existe un principio. Solamente existe una infinita pasión por la vida”

Ana Isabel Garmendia Goicoechea





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