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Y sólo llevamos un año ... by Ana Garmendia

 



 La consejera ejecutiva del Banco Central Europeo (BCE) Isabel Schnabel confirmó la semana pasada la idea expresada por el organismo sobre un nuevo movimiento al alza de los tipos de interés el próximo 16 de marzo para combatir la persistente inflación que sigue presente en la economía de la zona euro.

"Tenemos la intención de subir las tasas en 50 puntos básicos en marzo. Estoy muy atenta a la inflación subyacente, pero las presiones inflacionarias siguen siendo altas. Es demasiado pronto para dar por resuelta la situación a pesar de que la inflación relacionada con la energía se ha desacelerado recientemente".

Y se queda tan tranquila. A este tipo de políticos, que dudo mucho que sean estudiosos de la Economía, les da igual subir lo que haga falta los tipos de interés. Su objetivo político es bajar la inflación al 2%. Y punto.

Cuando John Maynard Keynes, en el año 1923, publicaba un libro titulado “Breve tratado sobre la reforma monetaria”, lo dejaba muy claro. En un capítulo, “La teoría cuantitativa del dinero”, Keynes analiza los distintos términos de esa cantidad necesaria y trata el supuesto de una limitación del dinero, y afirma que "en el largo plazo ello es probablemente cierto (...) Pero ese largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. En el largo plazo estamos todos muertos". Keynes tenía razón y desarrollaría esta idea en la Teoría General con su concepto de preferencia por la liquidez.

Pero, ¿qué es el Largo Plazo? En Economía el largo plazo es el período temporal en el cual los factores productivos pueden variar. El corto plazo es el período de tiempo en el cual al menos un factor productivo es fijo. También se habla del corto plazo hasta dos años, del medio plazo entre dos y cinco y del largo plazo a partir de cinco años.

Es obvio que esos plazos son siempre relativos. Estamos en un entorno de Pandemia mundial, combinado con una grave preocupación por el entorno que exige la electrificación, para terminar con la contaminación, y, como colofón, una guerra que ha colapsado todo esto. En Alemania han vuelto al carbón…

Actualmente todo cambia de un día para otro. Hemos pasado de la escasez de un gas caro a la abundancia y bajada de su precio. Y ahora las directrices sobre precios de la energía contra Rusia amenazan con encarecer, todavía más, los combustibles.

Y solo llevamos un año de guerra. Actualmente dos años serían el Largo Plazo…porque todo habrá cambiado. Aunque el BCE no se haya enterado. Les da exactamente igual.

Ya lo dijo Charles de Gaulle: “He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”.

 

Ana Garmendia


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